Mi ignorancia, mi espacio y mi representación
En el primer capitulo del libro Arquitectura Occidental habla sobre la poca importancia que se le ha dado a la arquitectura desde sus inicios. Que la arquitectura, en comparación con la escultura, la poesía o la pintura, ha sido ; por así decirlo, despreciada por el público. Hace énfasis en el desinterés de todos como el publico como conocedores y críticos que tenemos por hacer publicación o leer publicaciones y artículos sobre arquitectura. Y que en los últimos tiempos se ha puesto de moda y ya periódicos importantes de Nueva York han contratado críticos de arquitectura para designar columnas a esta.
“Habremos dado un paso decisivo en el camino de esta cultura, cuando seamos capaces de adoptarlos mismos criterios valorativos para la arquitectura contemporánea y para aquella que fue construida en los siglos que nos precedieron”.
La única diferencia es que hoy en día se aplican conceptos validos para la pintura contemporánea ala arquitectura contemporánea, mientras que antes se aplicaban los de la pintura tradicional a la arquitectura tradicional. También se dice que la verdadera razón por la cual los lectores no entienden de arquitectura es por las palabras rebuscadas y no tan familiares coloquialmente que se usan para describir obras y edificaciones.
En el segundo capitulo se habla sobre las dimensiones de las artes y de cómo la escultura se queda solo con 3 dimensiones y en cambio la pintura y la arquitectura acaparan 4 dimensiones. La pintura y su cuarta dimensión que es el tiempo fue gracias al cubismo, al maestro parisiense Pablo Picasso. La arquitectura es como una gran escultura pero cavada por dentro para que el hombre la recorra, penetre y camine. La arquitectura no deriva de una suma de anchuras, longitudes y alturas de los elementos contractivos que envuelven el espacio, sino del vacío, del espacio envuelto, interior, en el cual los hombres viven y se mueven.
No nos será concebida una historia y un goce sino a prendemos a comprender el espacio y a aplicarlo en la critica de la arquitectura. Una vez olvidada su esencia substantiva que es el espacio, seguiremos usando en el vacío las palabras “ritmo”, “escala”, “balance”, “masa”, hasta negarles un punto de aplicación especifico en la realidad en que se concreta la arquitectura: el espacio. La perspectiva es la representación grafica de las tres dimensiones, altura, profundidad y ancho.
El tiempo en la arquitectura pareció resulto ya que el hombre para vivirla y comprenderla necesita recorrerla y ese recorrido requiere un tiempo. Pero a pesar de que en muchas artes se puede aplicar esta cuarta dimensión que es el tiempo en arquitectura comunica al espacio su realidad integral. Arquitectura hoy se define como la que tiene en cuenta el espacio interior.
En un juicio estético de una obra se basa en lo que esté dentro del espacio, esculturas, pinturas, decoración y muebles. Pero el movimiento moderno ha desterrado la decoración insistiendo en que los únicos valores son los volumétricos y los espaciales. Y que el vacío al final resulte el protagonista se nota muy natural.
El problema de la representación del espacio lejos de estar resulto, ni siquiera esta planteado.
Métodos de representación
a) Plantas, con ellas se enseña a saber ver la arquitectura
b) Fachadas, es una proyección del espacio interno
c) Fotografías, es la herramienta más útil porque abarca todo un edificio, es mas eficaz a la hora de dar sentido de escala si tiene una figura humana, pero no representa el organismo entero de una construcción.
Al final es autor concluye con que las arquitectura tiene mas de 4 dimensiones.
Todo lo didáctico es una mera alusión y función preparatoria de aquella hora en la que todo lo físico, todo lo espiritual y especialmente todo lo humano que hay en nosotros, nos haga vivir los espacios con una aprehensión orgánica y esta será la hora de la arquitectura.
martes, 23 de marzo de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
La piedra Rosetta

La piedra de Rosetta es una losa de basalto negro que fue hallada en 1799 cerca de la aldea de Rosetta, durante la ocupación de Egipto por las tropas de Napoleón Bonaparte. Es un fragmento de estela, fechada en el 196 a.J.C. en la que aparecen tres inscripciones diferentes: los primeros catorce renglones en caracteres jeroglíficos (utilizados en Egipto en los monumentos), los treinta y dos centrales en escritura demótica (una escritura simplificada y popular empleada en Egipto desde alrededor del año 1000 a..J.C.) y los cincuenta y cuatro restantes en griego.
Gracias a ella, en 1822, el investigador Jean François Champollion (1790-1832) descifró, después de más de diez años de enormes esfuerzos, el misterio, hasta aquel momento "científicamente insoluble", de los jeroglíficos egipcios.
Desde el s. XVII muchos investigadores habían tratado de interpretar los signos que se hallaban a la vista de todos, grabados en templos y tumbas, pero que guardaban celosamente su secreto; tanto que entre los mismos egipcios estaba extendida la superstición de que encerraban eternas maldiciones para quien intentara descifrarlos. A lo largo de los siglos, algunos de estos signos, como la serpiente, habían sido incluso mutilados para evitar su supuesto efecto maléfico.
Los jeroglíficos se usaron en Egipto entre el cuarto milenio a.J.C. y el s. IV d.J.C.. Según Champollion "es un sistema complejo, una escritura a la vez enteramente figurada, simbólica y fonética, en un mismo texto, en una misma frase, en la misma palabra". Inicialmente había signos que representaban un objeto material y también una idea relacionada con él (un disco representaba al sol y al día). Enseguida estos ideogramas o signos-palabra sirvieron para transcribir además el valor fonético de la palabra original y poder representar así otra homófona (la palabra escarabajo tiene las mismas consonantes que el verbo convertirse "kh-p-r" ). Las vocales no se escribían: el sistema jeroglífico reproduce el esqueleto consonántico de las palabras. Un mismo signo puede representar ideas distintas y palabras diferentes pueden pronunciarse de la misma manera, por lo que las confusiones no son difíciles.
Según Champollion, la escritura jeroglífica había utilizado también, desde tiempos muy lejanos, un alfabeto fonético en el que los signos correspondían al sonido inicial de la palabra que representaban; esto era necesario para poder transcribir (aunque de forma más o menos burda) nombres extranjeros a la lengua egipcia. Champollion afirma incluso que este alfabeto fonético fue el modelo sobre el que se basaron los alfabetos de las naciones asiáticas occidentales, especialmente el hebreo, caldeo y sirio.
El texto de la piedra de Rosetta ( que reproduce un decreto de Ptolomeo V - (208- 180 a.J.C.) - sobre los honores que debían rendirse en los templos ) es especialmente valioso porque refleja el mismo contenido en tres tipos de caracteres, uno de ellos bien conocido y dominado por los estudiosos.
En 1814 un médico inglés, Thomas Young, descifró en la piedra el nombre de Ptolomeo, reconociéndolo en la representación jeroglífica.
Piramide Roja

Snefru dinastia IV
(2613-2589 a.C.)
Dahshur
Conocida como pirámide roja, por el color de la piedra con el que está construida, es una de las pirámides más impresionantes de Egipto en Dahsur por sus dimensiones (L=220 m h=104 m). Se encuentra situada en la localidad de Dashur, a unos 2 km de la otra gran pirámide de Seneferu, la acodada.
El interior consta de tres salas, a las que se accede desde la entrada, situada a unos 28 m de altura. Desde aquí sale un corredor descendente (27º56') de 1.2 m de altura y 62 de longitud que desemboca en un nuevo pasillo, ahora horizontal, que conduce a la primera cámara. A continuación, a escasos m, se encuentra la segunda cámara. Las dos son iguales, de 8.36x3.65 m, cubiertas por una falsa bóveda de 12.31 m de altura. La segunda está situada justo debajo del eje central. La última sala, algo más elevada que las otras dos, es de 4.18x8.35 m y 14.67 m de altura.
En el exterior de la pirámide puedde verse el piramidón reconstruido, tallado en un único bloque de caliza de Tura de 1.57 m de lado.
Con esta pirámide se consigue la forma definitiva, y finaliza la experimentación iniciada en la pirámide escalonada.
Piramide romboidal

Snefru, dinastia IV
(2613-2589 a.C.)
Dahshur
188 m lado, 105 m de altura.
El segundo intento de Snefru también en Dahsur,es quizás el más sorprendente, una pirámide con 8 caras.
La zona de construcción es una necrópolis al sur de la capital del Antiguo Imperio, Menfis.
La pirámide romboidal es la más llamativa de las cuatro pirámides de Dashur. Fue construida por el faraón Snefru padre de Keops y fundador de la IV dinastía, en el año 2613 aC.
Se comenzó a construir con una inclinación de 54 grados, pero a dos tercios aproximadamente de la altura total, se cambió la inclinación por otra mas leve de 43.
El cambio de inclinación fue provocado por la fuerte tensión de la masa estructural, sobre las estancias interiores. La reducción de la altura beneficiaba la estabilidad del edificio. De los 101 metros de altura, algo menos de la mitad (49 m) tienen una inclinación de 54º31'13'' para, desde aquí, pasar a los 43º21'00''. La construcción de ambas partes es también diferente; mientras en la parte baja se emplearon bloques colocados en hiladas con una inclinación meddia de 6º hacia el interior, según la técnica de la III Dinastía, en la parte superior se emplearon bloques de piedra más pequeños, dispuestos en hiladas horizontales
Las hileras de piedra ya no estaban dispuestas inclinadas hacia dentro, sino colocadas paralelas al suelo en filas sucesivas, como sucederá en pirámides posteriores. En el interior de la pirámide se conservan inscripciones con el nombre del faraón Snefru.
La pirámide contiene dos cámaras interiores situadas una por debajo y otra por encima de nivel del suelo, descubiertas por J.S. Perring en 1839. Durante sus trabajos no encontró los restos del sarcófago.
Imhotep



Imhotep (en griego: Imutes, pronunciación en español: Im-jo-tep), sabio, médico, astrónomo, y el primer arquitecto conocido en la historia (aprox. 2690 - 2610 a. C.).
Arquitecto y médico egipcio del rey Djeser o Zoser, de la III dinastía egipcia. De origen plebeyo, hijo del también arquitecto Kanefer y de Kherduankh, según una inscripción hallada en el Uadi Hammamat, llegó a alcanzar, gracias a su valía personal, un significativo puesto en la Corte real, y llegó a actuar como consejero personal del rey a plena satisfacción de aquél.
Entre sus títulos, conocidos gracias a los jeroglíficos existentes en los restos de una estatua del rey Djeser hallada en Saqqara, tuvo los de Canciller del Bajo Egipto, Príncipe real, Juez principal, Sumo sacerdote de Heliópolis, Jefe de los trabajos públicos, Carpintero y Albañil real.
Su obra cumbre, como arquitecto, fue el diseño y la realización del complejo funerario de Saqqara para el rey Djeser (pirámide escalonada y edificios anejos para la Fiesta Sed). Se trataba de un conjunto de realizaciones arquitectónicas trabajadas en piedra tallada y pulida (Manetón le atribuye, aunque erróneamente, el empleo por primera vez de tal material como elemento constructivo).
Aunque su vida es prácticamente desconocida, le fueron atribuidos los más antiguos textos de sabiduría, medicina y astronomía, y gozó de justa fama en el campo de las letras. Desempeñó también el cargo de médico y fue reconocido a su muerte como dios de la medicina y considerado incluso hijo del dios Ptah; los griegos, muchísimo más tarde, lo identificaron con el nombre de Imuthes, como Asklepios. La capilla de Saqqara -el Asklepion- fue lugar al que los lisiados y enfermos, en la Baja época, acudían en busca de curación. Muchos templos (dentro de otros complejos religiosos) le fueron consagrados: Karnak, Deir el-Bahari (aquí representado en compañía de su madre, de su esposa Renepet-neferet, y de diversas divinidades), Deir el-Medina e Isla de Filae (templo éste levantado por Ptolomeo V).
De Imhotep han llegado diferentes estatuas de diversos materiales -la mayoría de bronce-; en ellas aparece representado como sacerdote (con la cabeza rapada, vestido talar y rollo de papiro) y médico divino. En algunos templos de Egipto y de Nubia subsisten representaciones murales de Imhotep como divinidad, portando el cetro was y el símbolo ankh.
No ha podido ser identificada su tumba -una mastaba-, aunque se supone que hubo de estar en el sector norte de Saqqara, cerca del Serapeum de Menfis, en cuyas cercanías, tiempo después, se edificaría el Templo de Imhotep, "hijo de Ptah". De Imhotep descienden una serie de cualificados arquitectos, cuyos nombres aparecen recogidos en una inscripción del Uadi Hammamat.
Referencias
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